
El otro día charlaba con un colombiano en su bar. Éste me comentaba que comprendía la llegada de inmigrantes en masa, cruzando la frontera de Melilla, y que él haría lo mismo de estar en la paupérrima situación de aquellas gentes. También me comentó que en España había tenido muy mala acogida, ya que las autoridades le habían negado la formación de una empresa propia así como continuas trabas y callejones sin salida en otros muchos asuntos, como sacarse el carné de conducir. Continuamos la charla hablando sobre política y el país Vasco. Finalmente, charlando sobre la clientela del local me explicó que él no dejaba entrar a moros ni gitanos y solamente algunos españoles. Los primeros que olían mal y se creían que su local era un burdel, los segundos que no armaban más que follones. Este último comentario me dejó bastante perplejo.
El colombiano tiene unos enormes ojos tristes y siempre tiene una barba de dos días.


A los garabatos nos gusta enredarnos, ser imperfectos y perseguir los espacios vacíos. Nacemos del aburrimiento que nos rodea y nos encanta deformarlo todo. Tenemos como vecinas las letras y nos solemos reir de ellas, tan serias. Nos encantan las libretas, los bordes de los libros de texto y las manos divagantes.
Eso se llama intra-racismo.
Eso lo llamaría más bien una Doble Mloral del Coponazo (Colombiano, claro)
Saludos AreniLes