Extraño en su propia ciudad

Desconozco si os ha sucedido alguna vez, me refiero a sentirse extraño uno mismo en su propia ciudad. Las piezas que giran en el engranaje de la rutina diaria por un tiempo se paran, una parte dormida de nosotros despierta, no somos el mismo, rescatamos la mirada del peregrino y es entonces cuando sucede.
Las gentes que nos rodean no las hemos visto jamás, sus expresiones nos son irreconocibles o incomprensibles, los edificios de siempre ya no son tales, el individuo toma posesión de nuestro cuerpo, el brillo del sol se hace diferente, un destino trascendental nos embarga ¿Hacia donde voy es a dónde tengo que ir? Talmente somos la figurilla plástico de escala 1/72 de una vulgar maqueta de ferrocarril y que se percata de sus rebabas. El trayecto de vuelta a casa, después del trabajo, se torna lento ¿Quién soy? Se escapa de nuevo de entre los labios.
Es bastante posible que si te decides a pararte en algún lugar no te vuelvan a ver nunca jamás. La mayoría decidimos volver a nuestras casas, dejándonos arropar de nuevo por el muertepensar de la cotidianeidad.


A los garabatos nos gusta enredarnos, ser imperfectos y perseguir los espacios vacíos. Nacemos del aburrimiento que nos rodea y nos encanta deformarlo todo. Tenemos como vecinas las letras y nos solemos reir de ellas, tan serias. Nos encantan las libretas, los bordes de los libros de texto y las manos divagantes.
evaluna dijo
¿Quién soy? esa pregunta existencial me la vengo haciendo desde el día que tengo recuerdo, a veces la cotidianeidad de la que hablas nos vuelve insensibles a ciertos eventos que hasta logran hacernos olvidar la respuesta a aquella pregunta. Saludos
8 Octubre 2005 | 02:51 AM