La gente

Ellos no son yo. Ellos me rodean, me miran, me hablan, me preguntan, me piden, me odian o desean, me tocan, pero no son yo. Observo sus mecanismos, sus agrupaciones, sus maneras de echarme a la cara de que no están solos, de que no son yo. Los intento comprender y fracaso, los intento amar y fracaso, los imito y fracaso. Están lejos, muy lejos, otras cerca, demasiado, puedo olerlos, sus palabras rodeadas de halitosis, las odio, sus palabras cargadas de ira, me aburren. A veces sus palabras son como las mías, me acerco a ellos, sin embargo, pronto todo se disuelve y lo que dicen es absurdo, me alejo de nuevo, los observo en la distancia, en la soledad. No os deseo cerca, os rehuyo, porque vuestras presencias me recuerdan, como un espejo de la verdad, qué soy.


A los garabatos nos gusta enredarnos, ser imperfectos y perseguir los espacios vacíos. Nacemos del aburrimiento que nos rodea y nos encanta deformarlo todo. Tenemos como vecinas las letras y nos solemos reir de ellas, tan serias. Nos encantan las libretas, los bordes de los libros de texto y las manos divagantes.
Eufemio Cacófono dijo
Desde luego que el 8 no disponías de la musa optimista...
Un saludete
9 Noviembre 2005 | 11:25 PM